La religión y el fútbol

 

David Leonardo Ardila Segura*

El fútbol, conocido por muchos como el deporte más influyente alrededor del mundo, ha sido uno de los escenarios más importantes para la religión. Esto se debe no solamente a los propios deportistas, los cuales antes de disputar cada encuentro se encomiendan a su Dios, sino además todos aquellos que hacen parte y que viven del deporte antes de ir a «El Templo»1  para alentar al equipo al cual han decidido seguir, de una u otra forma, se encomiendan a Dios para que al volver a casa sea con una sonrisa después de observar las buenas actuaciones del equipo y los triunfos que son el objetivo de todo hincha.

 He escuchado, incluso, hasta comedias, en las cuales se hace alusión a cómo Dios vive los partidos de fútbol y cómo prefiere dejar de ver un partido que se define desde el punto penal, ya que el arquero de un equipo pide a Él poder atajar todos los penales, mientras los jugadores del otro equipo piden que les dé la fortaleza para realizar su mejor cobro. Citando palabras de Eduardo Galeano, “el fútbol es la única religión que no tiene ateos”, es tal vez una de las frases más importantes que giran alrededor de este deporte, pues, si nos damos cuenta, cada cuatro años que ocurre uno de los eventos deportivos más importantes y atractivos, el mundial de fútbol masculino, donde se reúnen todos los jugadores élite de este deporte, cientos de personas dan prioridad a estos partidos sobre muchas otras cosas.

En el último mundial de fútbol, celebrado en Brasil, donde participó la selección Colombia, se observó cómo la cantidad de personas hicieron todo tipo de cosas para ver y acompañar la selección; lo encomendaban a Dios para que la actuación de la selección fuera destacada. Personas que subían el cerro más importante de la Capital colombiana, Monserrate, en donde lo único que se pedía era que la selección obtuviera buenos resultados y, por qué no, dar felicidad a este país que de alguna forma lo necesita.

Incluso en El Vaticano se ha podido ver esta misma situación. El papa, la figura representativa del catolicismo, han mostrado su favoritismo por algún equipo o deporte en especial, como Benedicto XVI por el Bayern Múnich, hasta Juan Pablo II, quien su mayor afición deportivamente hablando era el esquí. Inclusive el Papa Francisco, fiel hincha de San Lorenzo de Almagro, equipo argentino de la primera división, y por consiguiente hincha de la selección Argentina, hace evidente lo que llega a causar este deporte en el mundo: “con su periodicidad de cuatro años, el Campeonato Mundial de fútbol demuestra ser un acontecimiento que cautiva a cientos de millones de personas. No hay casi ningún otro acontecimiento en la Tierra que alcance una repercusión de vastedad semejante. Lo que demuestra que con ello está tocándose algo radicalmente humano, y cabe preguntarse dónde se encuentra el fundamento de este poder en juego», (Papa Francisco, citado en La Nación, Canchallena por Siwak, 2014).

Al ingresar a un estadio deportivo, principalmente un escenario de fútbol, el ambiente es imponente, al ser un deporte donde las personas que participan persiguen como único objetivo, el cual es el triunfo. A pesar de que nunca será posible ganarlo todo, eso es lo que se desea. Sin embargo, no tendría sentido ganarlo todo siempre. Es en ese momento donde se empieza a percibir el sentimiento de ser hincha o fanático de una institución, al crear una especie de acontecimiento cada ocho días cuando se juega un encuentro. El hecho de ver a once personas que en ese momento se convierten en líderes a cargo de un simple color y de los cuales todos los asistentes tienen los ojos sobre ellos hace que exista mayor responsabilidad de no generar tristeza e incluso defraudación.

¿Qué hace que la religión tenga tanto en común con el fútbol?

La relación entre el fútbol y la religión hace que el deporte no se limite al ámbito competitivo. Esto hace que las personas vean que todos estamos hechos para un propósito diferente, pero que finalmente sea bueno para cada uno. En la entrevista hecha por el periódico El Tiempo a Monseñor Alirio López (2014), afirma que “el fútbol es religión porque siempre están en actitud de orar. Ellos son conscientes de que su profesión puede terminar en 45 o 90 minutos. Por eso, cada estadio tiene que ser un templo, un templo de paz. Hay algo de endiosar, de convertir al fútbol en un dios, convertir a un jugador en un dios” (citado en El Tiempo, por Sánchez, 2014).

El Fútbol Club Barcelona, considerado el mejor equipo en el momento, vive a diario la “veneración” y el tributo que le rinden al mejor jugador del planeta, Lionel Messi, y es que cada partido en el cual realiza un trabajo excepcional con su equipo, la hinchada se lo retribuye realizando un gesto de alabanza y entonando su nombre a todo pulmón. Gutiérrez (2014) afirma: “la relación de la pelota con la fe es tan fuerte como la de un delantero con la red”.

Es así como el fútbol se convierte en una de las formas de hacer una representación religiosa. Incluso, hasta en las celebraciones de un gol, el gesto realizado por Messi es la elevación de sus manos señalando el cielo y mirándolo, en sentido de dar las gracias a su Dios por lo hecho en el campo. Gutiérrez (2014) muestra esto cuando afirma que “un toque a la gramilla precedido por una pisada firme y la mirada al cielo. Algunos le suman una bendición. Hay quienes consideran este rito la solicitud de entrada al templo universal del fútbol: la cancha”.

La religión tiene una participación fundamental en el fútbol. En la entrevista hecha por el periódico El Tiempo a Monseñor Alirio López (2014), sostiene que: “desde que el equipo llega al estadio, al camerino, uno ve a los jugadores que sacan su Biblia, que sacan su reliquia de Santa Marta o del Sagrado Corazón. Llevan agua bendita y oran, porque me consta. Salen a la gramilla y se dan la bendición. Cuando celebran el gol también” (citado en El Tiempo por Sánchez, 2014).
Muchas veces las personas, cuando se preguntan por Dios, hacen cara como de que el tema no es de su incumbencia o, porque no, sencillamente lo ignoran. Muchos otros son devotos de Dios y se congregan frecuentemente, de acuerdo a su religión, en su iglesia. Eduardo Galeano (s.f.) se preguntó “¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales” (citado en La Nación, Canchallena por Siwak, 2014). No solo en el fútbol, sino en todos los deportes se presenta esa misma relación, y esto recae principalmente porque a diario se están desenvolviendo en lugares y momentos propicios para creer en un Dios, donde, de una u otra forma, se ven enfrentados a todo tipo de riesgo y mediante la religión se busca vivir en medio de tranquilidad y actuando para el bien propio y de todas las personas.

Una forma para lograr desarrollarse como personas es el deporte, a pesar de que este mismo cuenta con un toque de competitividad en donde necesariamente una parte gana y la otra pierde; el ideal es no centrarse en este campo, ya que mediante la religión lo que se espera es que todos ganen o, al menos, que se aprenda tanto a ganar como a perder. El fútbol genera todo tipo de impacto en la sociedad. Uno de los aspectos más notorios es la competencia y la regionalidad que habita en este deporte; Fischer (2015) afirma: “los negocios se enlentecen, la gente no habla de otra cosa y los nacionalismos –con su gran cuota de fanatismo– afloran a la superficie”.

Durante el año 2014, el Papa Francisco emitió un video mensaje, con motivo del mundial de Fútbol realizado en Brasil, del cual enuncia tres lecciones que se deben aplicar, tanto en la práctica deportiva, como en la vida. En primera instancia: “la necesidad de ‘entrenarse’, el ‘fair play’ y el respeto entre adversarios. En primer lugar el deporte nos enseña que, para ganar, es necesario entrenarse. En esta práctica deportiva podemos ver una metáfora de nuestra vida. En la vida es necesario luchar, ‘entrenarse’, esforzarse para obtener resultados importantes. El espíritu deportivo se convierte así en una imagen de los sacrificios necesarios para crecer en las virtudes que forman el carácter de una persona. Si, para que una persona mejore, es necesario un ‘entrenamiento’ grande y constante, cuánto mayor esfuerzo se necesitará para lograr el encuentro y la paz entre las personas y entre los pueblos ‘mejorados’. Es necesario ‘entrenarse’ mucho” (Francisco, 2014).

Para llegar a ser un futbolista se necesita un gran recorrido; además del talento, es de suma importancia entrenarse no solo deportivamente sino socialmente, principalmente recogiendo los valores enseñados desde el propio hogar, donde es el auge de todas las personas. La humildad es uno de los principios que debe prevalecer en este sentido.

La segunda lección afirma que: ‘El fútbol puede y debe ser una escuela para la construcción de una ‘cultura del encuentro’, que permita la paz y la armonía entre los pueblos. Y aquí viene en nuestra ayuda una segunda lección de la práctica deportiva: aprendamos lo que el ‘fair play’ del fútbol puede enseñarnos. En el juego de equipo es necesario pensar en primer lugar en el bien del grupo, y no en sí mismos. Para ganar, es necesario superar el individualismo, el egoísmo, todas las formas de racismo, intolerancia e instrumentalización de la persona humana. No es sólo en el fútbol que ser ‘individualista’ constituye un obstáculo para el buen resultado del equipo; porque, cuando en la vida somos ‘individualistas’, ignorando a las personas que nos rodean, se daña a toda la sociedad” (Francisco, 2014).

Tanto en el deporte como en la vida, el trabajo en equipo se convierte en uno de los factores más importantes para el desarrollo de una sociedad; cuando se piensa individualmente se está cometiendo un error, o como lo dice el Papa, un obstáculo para el éxito. A pesar de tener propósitos individuales, nunca estos se cumplirán de forma individual, es decir, que necesitamos de otras personas que nos rodean para cumplirlos.

Por último: “La última lección del deporte proficua para la paz es el respeto debido entre adversarios. El secreto de la victoria, en el campo de juego, pero también en la vida, está en saber respetar a mi compañero de equipo, pero también a mi adversario. Nadie gana solo, ni en el campo de juego ni en la vida. Que nadie se aísle y se sienta excluido. ¡Atención! No a la segregación, no al racismo. Y, si es verdad que, al término de este Mundial, una sola selección nacional podrá elevar la copa como ganadora, es verdad también que aprendiendo las lecciones que el deporte nos enseña, todos saldremos de él ganadores, reforzando los vínculos que nos unen”. (Francisco, 2014)

Así pues, una de las formas más indicadas para realizar la comparación entre el Fútbol y la religión es la utilizada en las tres lecciones que enuncia el Papa Francisco, ya que son base fundamental para la reconstrucción de la sociedad en este momento. El fútbol es una de las formas más adecuadas para guiar a las personas no solo en el ámbito deportivo, sino también social y espiritual. El fútbol y la religión no se encuentran relacionadas directamente dentro de un terreno de juego. Además de esto, existen diferentes programas en zonas afectadas con problemáticas de seguridad y drogadicción principalmente que permiten ver a los jóvenes en el fútbol o en cualquier deporte una forma de ocupar su tiempo, además de explotar los talentos. El inculcar estas lecciones en la sociedad, permite que mediante el deporte, especialmente el fútbol, se lleve a cabo un desarrollo social y espiritual, entendiendo que es fundamental para la vida.

Conclusión

Tanto en el fútbol como en cualquier deporte y en la vida en general se actúa de forma religiosa, buscando un mismo propósito, el cual es vivir de forma tranquila, respetando a los demás, no solo queriendo un reconocimiento individual, ya que al final todos somos iguales.

El fútbol es uno de los deportes donde mayor religiosidad se observa, como se ha evidenciado durante el desarrollo del texto; no solo futbolistas, técnicos e hinchas, sino personas del común. Cuando se practica este deporte, se actúa de forma religiosa y es en este punto donde es necesario tener en cuenta las lecciones que menciona el Papa Francisco. Este deporte es capaz de mover miles de personas, quienes lo practican están brindando un ejemplo para todas las generaciones, de forma que en muchas ocasiones el comportamiento que muestran los deportistas tiene un gran impacto en la sociedad principalmente en los niños.

Otro de los puntos influyentes son los hinchas, el respeto que debe existir hacuia el hincha que tiene otro color de camiseta debe ser positivo, ya que como lo hemos visto principalmente en Colombia y otros países como Argentina o Inglaterra, se busca atentar contra la integridad de otros por no pertenecer a la misma “barra”, perdiéndose el objetivo del hincha, el cual es alentar a su propio equipo. Es importante hacer un llamado al respeto y a la tolerancia; no por pertenecer o ser hincha de otro equipo se debe llegar a actos como la muerte, es necesario aprender a convivir con el prójimo independiente de qué papel representa en la sociedad.

La Iglesia también juega un papel fundamental, donde, mediante programas que buscan que los jóvenes participen del deporte y puedan formarse adecuadamente, respetando la integridad de todas las personas; es así como se pretende entrar en lugares vulnerables y sacar a los niños y jóvenes de aquellos malos propósitos para mostrarles cómo el deporte es capaz de cambiar, no solo a la persona, sino a la sociedad en general.

La enseñanza que deja el deporte es que todos deben aprender de las lecciones, ya sean buenas o malas; siempre existirá un ganador, uno que hizo las cosas mejor, en equipo, por lo cual el propósito de la vida consiste en prepararse para enfrentar cada obstáculo que se presenta en la vida, hacer las cosas respetando a quienes me rodean y aprendiendo de las derrotas como de las victorias.

 Notas:

1 “El Templo” es el término conocido popularmente para determinar la cancha de fútbol o el estadio. 

David leonardo Ardila Segura*
Estudiante de Contaduría Pública
Universidad Santo Tomás

Referencias
Fischer, H. (22 de Julio de 2015). El fútbol, ¿la religión de nuestros días? Obtenido de Libremente.org: http://www.libremente.org/el-futbol-la-religion-de-nuestros-dias/ 
Francisco, P. (12 de Junio de 2014). Vaticano.Va. Obtenido de Videomensaje del Santo Padre Francisco: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2014/documents/papa-francesco_20140612_videomessaggio-mondiale-calcio-2014-brasile.html 
Gutierréz, N. C. (10 de Junio de 2014). Religión y fútbol, una sola fe con muchos seguidores. Obtenido de El Tiempo: http://www.eltiempo.com/mundial-brasil-2014/noticias/seleccion-colombia/religion-y-futbol-una-sola-fe-con-muchos-seguidores/14097378 
Sánchez, J. A. (5 de Junio de 2014). El Tiempo. Recuperado el 22 de Noviembre de 2015, de “El fútbol es la religión del siglo XXI”: monseñor Alirio López:http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/el-futbol-es-la-religion-del-siglo-xxi-monsenor-alirio-lopez/14080596  
Siwak, P. (01 de Julio de 2014). La Nación. Recuperado el 22 de Noviembre de 2015, de Deporte y Religión: El fútbol tambien cree en Dios: http://canchallena.lanacion.com.ar/1706114-deporte-y-religion-el-futbol-tambien-cree-en-dios 

 
Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.

ARTE-FACTO- Revista de Estudiantes de Humanidades ISSN 2619-421X (en línea)  septiembre 2016 No. 1 

 

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