Breve historia de la higiene personal en Colombia

Danna Valentina Morales Beltrán*

Imagen: Anuncio de: Pepsodent. Fuente: El Deber, 1938.

Este trabajo presenta una breve historia de la higiene personal en Colombia y su repercusión en la dimensión individual llevada a la dinámica social que determina aspectos tales como la salud y el cambio en las costumbres, ligado a la toma de decisiones por parte del Estado para garantizar el desarrollo de la población.

La higiene personal es uno de los aspectos más importantes en un individuo. Hoy en día es básico para la cotidianidad y ha cobrado importancia en el tiempo como sinónimo de salud y bienestar, ligado al crecimiento poblacional y a las dinámicas socio-políticas. El propósito principal de este trabajo es indagar sobre cómo los individuos en el siglo XX han ido cambiando los patrones de comportamiento a la hora de asearse y los elementos que se usaban y se siguen usando para hacerlo. Además la higiene representa un elemento de renovación y eugenesia del ser humano guiado al mejoramiento de las condiciones de la población, que además de ser una condición personal se amplía a un componente cultural de la comunidad, haciendo que el Estado lo tome dentro de su plan de acción. Analizando a su vez el contexto histórico con la aparición de ciudades, deficiencia de la prestación de servicios públicos y demás aspectos políticos, económicos y sociales. Además de indagar sobre la higiene personal se da la relación con la salubridad y la toma de decisiones en política pública en pro de un bienestar general.

El crecimiento poblacional y la creación de ciudades y barrios, en particular en el siglo XX en Colombia, marcado por la latente violencia, iniciando con el fin de la guerra de los mil días y a lo largo del siglo con repercusiones de las guerras mundiales y a nivel interno por la violencia en general, aunque principalmente bipartidista, marcó la crisis social, económica y política colombiana que afectó los factores de desarrollo humano, como la esperanza de vida y satisfacción de necesidades básicas por medio del gasto público. Internacionalmente se vivió la Belle Époque que contribuyó a la globalización de la economía por la segunda revolución industrial, con la revolución científica, tecnológica y humana que llevó a cambios en la infraestructura y surgimiento de “nuevas preocupaciones” para el hombre como la salud y la belleza que va ligado a la higiene personal.

La higiene personal fue un concepto que llegó a Colombia gracias a los médicos formados profesionalmente en otras partes del mundo como Europa y Estados Unidos, estimulando su desarrollo por participación política y la educación, por lo que se empezaron a establecer políticas públicas principalmente en la ciudad de Bogotá “con el objeto de obtener los datos científicos necesarios para resolver las cuestiones que se rocen con la salubridad pública, establecerá una Junta de Higiene Central, residente en la capital de la República, y Juntas departamentales de Higiene, residentes en las capitales de los departamentos o en sus ciudades principales” (Artículo 1, Ley 30 de 1886) Esto hizo que el gobierno tuviera en cuenta en sus planes de gobierno temas de salud pública y transformación de los hábitos de la ciudadanía. Sumado a esto, por la tradición clasista, se desarrollaron ideas acerca de la decadencia de raza en las que a los pobres se les criticaba su incapacidad para tener buenas costumbres de higiene y llegando a calificarlos como degenerados. Dado esto, al tener el referente de países desarrollados o ricos, la sociedad colombiana empezó a seguir sus hábitos y costumbres de higiene, emprendiendo un camino a la “modernidad”.

A finales del siglo XIX, el desarrollo del urbanismo permitió la creación de mecanismos para la eliminación de aguas residuales y la construcción de cuartos de baño con inodoros. El desarrollo de la ciencia permitió el descubrimiento de bacterias y su papel clave en las infecciones y a su vez la toma de medidas como lavarse las manos y practicar el aseo diario con agua y jabón.

A inicios de siglo XX, aún predominaban, principalmente en zonas rurales, las condiciones higiénicas deficientes ya que las viviendas contaban con pisos de tierra, no había sistema de alcantarillado y por lo tanto retretes; los residentes de estas zonas andaban con los pies descalzos y ropa sin lavar y vieja, esto causaba a los campesinos diversas enfermedades principalmente infecciosas que no podían ser tratadas por la deficiente cobertura y calidad del sistema de salud.

En la zona urbana, especialmente en Bogotá, se dio el surgimiento de barrios debido al aumento de la población, con el fin de manejar problemas de hacinamiento además de la deficiencia en la prestación de servicios públicos, un sistema de alcantarillado ineficiente relacionado a la falta de un acueducto que fuera suficiente para cubrir las necesidades de todos los residentes. Sin embargo era un mejor panorama ya que la higiene personal se hizo más popular, gracias a que Colombia se incorporó progresivamente a la economía internacional, por lo que al país llegaron productos de aseo como el desodorante y el shampoo, que fueron adquiridos por las clases altas y medias y en menor o mínima medida por las clases bajas.

Los implementos utilizados para la higiene personal por una persona en las primeras décadas del siglo XX, dependiendo de su estrato socioeconómico eran lo que hoy se considera “básicos”, incluía jabón corporal en barra que podía ser casero, rey/azul o perfumado especialmente de la marca Dorado; además de crema dental que en Colombia fue principalmente Colgate que empezó a comercializarse en 1925, importada desde Estados Unidos y producida en territorio nacional a partir de 1943.
Otro elemento que tomó fuerza después de la Segunda Guerra Mundial fue la cuchilla de afeitar, como la Gillette que llegó a Colombia en 1959; si bien desde la década del 30 se tenía a disposición diferentes marcas de desodorante, para el “manejo” de ciertos olores corporales buena parte de la población prefería hacer uno de limón.

En el caso de las mujeres, en vez de usar lo que hoy se conoce como toallas higiénicas, se utilizaban telas que debían ser lavadas y luego reutilizadas. Para el cabello se utilizaba jabón en barra, ya que solo hasta la década del 40 llegaría al país la versión que conocemos como shampoo, después que Procter & Gamble creara su fórmula “Drene” logrando así su popularización.

Con el paso del tiempo la higiene se ha transformado en un sinónimo de salud y belleza, por el desarrollo de ciencia y tecnología y con el aporte de los patrones de belleza que siempre han estado pero cambian dependiendo del contexto histórico y cultural. La higiene personal se convirtió en un fenómeno que ha ayudado a las dinámicas de desarrollo de la sociedad, empezando por el surgimiento de la preocupación por la salud que contribuye a llevar una vida plena y porque permite llevar una mejor vida en sociedad, por eso hace parte del conjunto de políticas estatales como la prestación de servicios básicos y el mantenimiento de condiciones favorables del entorno en pro del bienestar de la ciudadanía; además en la dimensión individual, se considera como un elemento de renovación constante y es hoy una rutina obligatoria e inherente en cada persona.

Referencias

Colombia. (1886). Ley 30. Que crea Juntas de Higiene en la capital de la República y en las de los Departamentos o ciudades principales.
McGraw, J. (2007). Purificar la nación: eugenesia, higiene y renovación moral-racial de la periferia del Caribe colombiano, 1900-1930. Revista de estudios sociales, (27), 62-75.
Quevedo, E. (1996). Políticas de salud o políticas insalubres? De la higiene a la salud pública en Colombia en la primera mitad del siglo XX. Biomédica, 16(4), 345-60.
Rodríguez, A. (2014). Problemática de higiene y hacinamiento en Bogotá a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX y primer barrio para obreros. Memoria y sociedad, 18(36), 51-67.
Ruiz-Barrera, J. M. (2011). La Higiene en la niñez colombiana a principios del siglo XX: análisis a partir de la obra «Higiene escolar y edificios para escuelas» de Alberto Borda Tanco. Revista virtual de Investigación en Historia, Arte y Humanidades, 1, 4.
Santos Molano, E. (2004). El siglo XX colombiano: cien años de progreso asombroso y violencia sin fin. Credencial Historia, 172.

Danna Valentina Morales Beltrán*
Estudiante de Economía
Universidad Santo Tomás

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.
ARTE-FACTO. Revista de Estudiantes de Humanidades
ISSN 2619-421X (en línea) abril de 2019 No. 10

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