
Raúl Darío Burbano Cueltan*
Cali , Colombia - 2025
¿Qué es el arte y cómo definirlo?, ¿en qué se emplea o para qué sirve?, han sido algunas de las preguntas con las que eruditos, pensadores y filósofos de todos los tiempos han buscado definir o conceptualizar una obra en particular desde lo estético hasta lo interpretativo, y aunque no se tenga una ruta definida por excelencia para calificar algo como arte, lo cierto es que está inmerso en las cualidades humanas y se relaciona con su diario vivir y hacer, sin importar que sea bello o no, lo fundamental y excelso del arte es poder comunicar, simbolizar, sentar precedentes, narrar hechos, trascender emociones y por qué no, ser usado como voz de protesta para aquellos que no pudieron hacerlo.
Como estudiante de licenciatura en artes plásticas, me inclino por el interés marcado hacia el estudio de la emocionalidad en las artes como medio canalizador que contribuyan con la buena salud mental y psicológica. Por lo que me he encontrado gratamente con prácticas artísticas que trabajan y se sumergen en estas áreas de reparación y transición emocional en mi ciudad. Es aquí donde veo valioso el trabajo realizado por Margarita Ariza, una artista plástica, docente y gestora cultural de la ciudad, que con su obra Salve, Salvia, Salva; ha logrado trabajar con el arte una especie de mantra catártico que combina lo simbólico, lo ancestral y lo estético para poder alivianar algunos pasados oscuros y dolorosos en personas que fueron afectadas por los hechos de violencia que dejó el paro nacional sucedido entre el 21 de noviembre de 2019 y el 21 de febrero de 2020 en la ciudad de Cali.
RESONANCIAS INTERNAS:
El arte y lo simbólico en el transitar de las emociones
Tras los sucesos lamentables ocurridos en el paro nacional entre 2019 y 2020 en Colombia, quedaron secuelas y daños psicológicos en las familias de las víctimas mortales de este evento que tuvo como gran epicentro la ciudad de Cali, más exactamente el barrio Siloé, donde según Valdivieso (2022), durante el paro murieron 29 personas, más de la mitad en Cali; entre ellas 25 civiles, tres policías y un miembro del CTI, de acuerdo con datos de la Fiscalía. Resaltando también que las victimas mortales en Siloé fueron 16 personas, información tomada de el periódico El País de Cali.

Aunque no se hizo justicia por las víctimas, ni comparecieron ante la ley los responsables de estos crímenes, ha sido menester para la docente de artes y gestora cultural Margarita Ariza el trabajar con las familias de las víctimas la fractura emocional y de la dignidad que dejaron en ellas estos sucesos. Con su proyecto SALVE, SALVIA, SALVA, que es una puesta en escena de artes vivas y performance colaborativo, donde confluyen ritos sanadores ancestrales, proyección de imagen y video, dibujos sobre sal en tiempo real y público presente, se pretendió levantar una voz de protesta y rechazo al incumplimiento del deber que tiene el Estado por proteger a cada uno de los ciudadanos según lo estipula la Constitución Nacional de Colombia.

El ejercicio artístico que propone la artista es un práctica catártica donde confluyen la mata de salvia en su simbolismo de sanación y restructuración, la salva que hace alusión a los proyectiles icónicos de la violencia, y la imitación de la postura corporal basada en el ritual fúnebre y ancestral de la cultura egipcio donde eran protagonistas las plañideras, mujeres convocadas exclusivamente para hacer lamento y llanto a los difuntos.

SALVE, SALVIA, SALVA, fue un reencuentro con los fantasmas oscuros del pasado, del dolor y de la nostalgia para los dolientes de las víctimas, pero también un recordatorio de lo que el estado tiene como deber para con los ciudadanos del país entero: no volver a levantar las armas contra el pueblo. Hacerse consientes, por medio de la lectura del artículo 2 de la Constitución política, de lo que demanda la palabra proteger, y que con los simbolismos que el arte como plataforma permite, se valió de una planta medicinal como la salvia para mitigar el atropello, resaltar el motivo de la ausencia, en pocas palabras desahogarse, y que la sal fuese ese lienzo y la representación de las lágrimas derramadas que buscan redención y consuelo. Aquí un recorrido en imágenes de lo que fueron las diferentes presentaciones de esta obra en Cali, poco tiempo después de lo sucedido.

El arte no es únicamente la obra culminada en las apreciaciones de la perfección, es mucho más que eso, es la herramienta más genuina que ha tenido el hombre desde sus inicios para expresar inquietudes de su alma, mente y corazón. He aquí la muestra de que con el arte no se olvidan ni a las personas, ni los hechos mas relevantes, sino que vive el presente y al mismo tiempo construye la historia, que aunque muchas veces son páginas de dolor, los actores de estos capítulos pueden reclamar y merecer un reconocimiento en la sociedad, lo que convierte al arte en un acto liberador.




APRECIACIONES DE QUIENES PARTICIPARON DE LA OBRA COMO ACTORES Y PÚBLICO
MARGARITA ARIZA: Como autora y gestora de la obra Margarita invita al espectador a sentir dolor de patria y a dejar la apatía a un lado, que nos apersonemos en el sentido de pertenencia por lo nuestro, primeramente, nuestra vida y nuestra conciencia como ciudadanos de Colombia y del mundo, que exigir respeto y abogar por nuestros derechos sea una garantía, como ella misma lo dice si hay verdad, llegaran días buenos... Esta obra da cuerpo a los verbos que sostienen la vida.

DON ABERLARDO: El padre de quien en vida se llamase Michael, reconoce que la obra ha dejado un recuerdo muy bonito en él y en su señora esposa, al manifestar que fue como un “desahogo para sus almas”, ya que al haber pasado poco tiempo después del paro y del deceso de su hijo, nada estaba esclarecido ni resultaron responsables, o a quien reclamar justicia, por lo que esta puesta en escena sirvió como homenaje no solo para la memoria de su hijo sino para todas esas familias caleñas que perdieron a sus hijos en estos enfrentamientos con la fuerza pública.

El arte es un elemento poderoso en manos de quienes quieren transformar vidas, dejar huellas de reconstrucción y aportar un granito de arena por un mejor país.
La vida ofrece momentos únicos y oportunidades especiales, como esta, por ejemplo, en la que se pretendió plasmar la manera en la que el arte y sus diversas manifestaciones ponen su granito de arena por la reconstrucción del tejido social y la búsqueda de paz y bienestar en nuestros territorios.
Este proceso no hubiese sido posible sin la orientación de personas que contribuyeron en la logística textual y creativa del presente trabajo, por lo cual se reconoce su colaboración constante
Agradecimientos.
Laura Alejandra Ruiz. Docente de la Dirección de Humanidades
Universidad Santo Tomas.
Omar Asdrúbal León. Docente de la dirección de humanidades
Universidad Santo Tomas.
(Fotografías de la puesta en escena:
Leonardo Linares, fotógrafo personal de la artista.)
Raúl Darío Burbano Cueltan*
Estudiante
Licenciatura En Artes Plásticas
Universidad Santo Tomás
Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.
ARTE-FACTO- Revista de Estudiantes de Humanidades ISSN 2619-421X (en línea), enero-junio 2026 No. 33

