Guía para echar globos.

 

Editorial segundo número

Jhon Fredy Maldonado Ruiz*

Albert Camus (1985) hace algún tiempo había expuesto una forma de vida pobre para los seres humanos, aquella que se limita al desarrollo y repetición de actividades sin algún fin. Para mostrarnos esta situación se sirvió de una analogía con la condena de Sísifo, quien, siendo un hombre muy importante de su tiempo, que destacaba por su interés en los honores, la fama, el trabajo y las cosas materiales, al morir fue condenado a subir diariamente una colina con una roca.

Lo particular, y quizá el verdadero castigo que le han impuesto los dioses, no es cargar con la piedra, sino pensar que es una diferente cada día. Ya nos imaginamos a este hombre levantándose por la mañana, afeitándose de la misma manera, tomando el mismo desayuno, escogiendo las mismas ropas, yendo por el mismo camino hacia su trabajo, teniendo los mismos pensamientos, creyendo que es libre, que con su trabajo diario está ayudando a mejorar las cosas o, por lo menos, a mantenerlas. Toma la roca, la observa, se siente con ánimo e inicia su labor, ve los mismos rastros y escenarios del día de ayer, de antes de ayer y de antes; llega al final de la colina y se siente feliz, misión cumplida; satisfecho, baja y vuelve a casa; cena exactamente lo de los días y meses anteriores. Al otro día regresa a la rutina. Sus amistades y él mismo se considera exitoso; finalmente, tiene diversas posesiones, fruto de su trabajo. No piensa en nada más.

En un mundo así y como el nuestro, convulsionado por el torrente de luces, sonidos, imágenes pixeladas, fulgurantes teorías, ensoñadoras políticas y fluctuantes relaciones que inundan nuestra atención y no nos dejan hacer consciencia de nuestras cadenas y rutinas; las humanidades se configuran en un espacio sostenido, un paréntesis para el ocio reflexivo, individual o familiar, para leer, interpretar, comprender y recalibrar nuestras cotidianidades. Byung-Chul Han (2015), en la misma lógica de Camus, ha caracterizado a las personas de esta época como una sociedad del rendimiento, para quienes el exceso de positividad, es decir, de franca posibilidad de poderlo todo, ha hecho que asuman la vida como un tiempo para tener la mayor cantidad de experiencias, de producciones y consumos, lo cual se traduce en una vida exitosa y desarrollada. Así se configura una supuesta habilidad o "competencia" multitasking, que le permite a los sujetos vigilar todos los sucesos y estímulos al mismo tiempo. Cada día estamos más llenos de actividades y compromisos que fragmentan y dispersan nuestra atención. Los dos castigos que impone esta manera de ser en la actualidad no son los excesos de trabajo, de información y estímulos por resolver, sino, por un lado, el hecho de que ya no hay un agente externo que imponga estos yugos (como en el caso de Sísifo), sino que somos nosotros quienes nos convertimos en verdugos, "en emprendedores de nosotros mismos" (Han, 2015, pág. 25); y por otro, el no tener tiempo para re-pensarnos.

Frente a este panorama, las cátedras de Humanidades en muchas ocasiones se asumen como espacios, en medio de la acelerada tormenta de contenidos y conocimientos de las disciplinas y la sociedad, para detenernos, conversar, reflexionar y crear ideas sin importancia, de relleno: sin importancia para las economías de desarrollo capitalista y, precisamente, de relleno porque tratan de colmar los espacios vacíos de sentido que quedan después del constante bombardeo de estímulos e información. En estos escenarios, cada uno puede "echar globos", tomarse el tiempo, hablar de lo que sea en torno a unos problemas que, quizá, al ponerlos en discusión, se hacen más comunes de lo que pensamos. Tal vez ahora no encontremos la solución, aunque sí estemos dando dos pasos hacia ella: leer e interpretar desde otras perspectivas. Aquí levantamos nuestras miradas sobre la roca, vemos al horizonte, nos detenemos en una cosa a la vez y ahondamos sobre ellas, sobre esas cosas inútiles que conforman lo que la industrialización ha llamado vida cotidiana.
En este marco, presentamos a nuestros lectores el resultado de, algunas veces cadenciosas y otras enardecidas, charlas y reflexiones de los estudiantes y docentes de Humanidades en el aula, la cafetería o los pasillos de la Universidad. Encontrarán cosas "inútiles", "que no dan rendimiento a nada", "que no llevan al éxito actual"; solo son experiencias, historias, narrativas y perspectivas de la manera en que vemos y comprendemos lo que sucede a nuestro alrededor.

Referencias
Camus, A. (1985). El mito de Sísifo. (L. Echávarri, Trad.) Madrid: Losada, S.A. Recuperado el 20 de Marzo de 2017, de http://www.correocpc.cl/sitio/doc/el_mito_de_sisifo.pdf
Han, B.-C. (2015). La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.