Tradición sin crueldad taurina

Alejandra Moreno Camelo*

La Tauromaquia es el arte de lidiar toros, presente en la cultura de algunos pueblos de la península ibérica y de algunos países latinoamericanos que heredaron esta práctica por la transculturación en épocas de colonizaciones. Sus orígenes se remontan hacia el siglo XVI hasta la actualidad, sin embargo, con el tiempo se han conformado organizaciones en contra y a favor de esta práctica, pues han entrado a debatir organizaciones políticas, religiosas, morales, económicas y por supuesto culturales, además se han presentado leyes que prohíben esta práctica como la Declaración universal de los derechos de los animales (1977). Esta actividad se convirtió en una tradición adoptada por algunos países, y excusada para festejar o celebrar fechas importantes por cada comunidad, donde el centro u objetivo principal es el toro, y su triste final es la muerte siendo antes torturado. 

El toro es atravesado con una espada de 80 cmts de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal, de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre. A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre. (Mosterín, 2010)

Dado lo anterior, el propósito del presente texto es desarrollar la afirmación: La tradición no justifica la crueldad a la que son sometidos los toros en la tauromaquia. Para lograr el objetivo propuesto en primer lugar, se hará alusión a los derechos de los animales, igualmente se referirá a la intervención de algunas religiones tanto a favor como en contra de la tauromaquia para finalmente, sostener que esta actividad ya no es razonable puesto que existen leyes y prácticas diferentes por la cuales se pueden cambiar.

Existen diversas definiciones sobre cultura, tradición y arte sin embargo muchas veces los animales entran en juego en actividades donde son objeto de tortura. En el caso de la tauromaquia, se utilizan a los toros para diferentes funciones como lo son las corridas e incluso los coleos.

La tauromaquia catalogada como “arte” por muchas culturas en diversas partes del mundo es una tradición donde el animal es un objeto de crueldad y no debería seguir realizándose. Por lo tanto, sea esta práctica legal y atribuida moralmente como aceptable por la sociedad, es injusto que se sigan ignorando las declaraciones que protegen los derechos de los animales, y que sea tomado como diversión el maltrato, tortura, sacrificio y muerte de un animal. La Declaración universal de los derechos de los animales establecida por la ONU y la UNESCO (1977) defiende y señala en su artículo 1 que todos los animales nacen iguales ante la vida, y tienen los mismos derechos a la existencia. Además, mencionan en su artículo número 2 que el hombre no puede atribuirse el derecho de exterminar o explotar a los otros animales y tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de ellos. Por ende, no es razonable que se sigan vulnerando los derechos de las especies taurinas cuando existe una normatividad que los protege y más de cien organizaciones que están en contra de la famosa “tradición taurina”.

En la actualidad algunos municipios de Colombia siguen practicando la tauromaquia incluyendo nuevamente a Bogotá. Debido a que, “la tauromaquia es una actividad legal, protegida por la ley, (…). la existencia y eficacia de la Ley 916 de 2004 que creó un marco de protección y de reconocimiento a la actividad taurina en el territorio nacional, que así mismo es declarada exequible por la Honorable Corte Constitucional mediante las sentencias, C-1192 de 2005, C-115 de 2006, C-367 de 2006” (Uribe, 2016). La normatividad colombiana no es clara, pues pretende defender algunas cosas a costa del sacrificio de otras, es decir, esta ley manifiesta en su artículo 1 que los espectáculos taurinos son considerados como una expresión artística del ser humano. Dejando de lado la declaración universal de los derechos de los animales, entonces ¿qué postura moral, política y económica tiene Colombia? Imagino que se pretende seguir dejando a las especies taurinas como objeto de diversión placentera, entendiendo que los seres humanos seguimos siendo predominantes en la barbarie.

El hombre ha sido en toda la historia la especie más dominante, pues se ha adaptado a los cambios de su entorno, y es respetable que para Sebastián Castella – Representante de la comunidad taurina en España - estos sean sus argumentos. Este personaje sigue aun defendiendo esta actividad, sin olvidar que quiere hacer de la tauromaquia una profesión, de la cual se pueda acceder a seguridad social y un salario, como lo explicó en su carta “Salgamos del armario y llenemos las plazas”. Es imprescindible que se hable de un cambio, pues estas prácticas son netamente antropocéntricas donde el hombre realiza crueles hazañas a costa de su beneficio. En este caso la diversión de ver agonizando y abatido al toro, son parte de las acciones a favor de la llamada tradición.

Ahora bien, pese a lo anterior, existen personas que se oponen a tales prácticas tan destructivas de la naturaleza. Entre esas personas se encuentra alguien que quiere un entorno capaz de hacer igual a todos los animales incluyendo a la humanidad. Su nombre es Rafael Maldonado, un farmacéutico, también escritor, que hace pocos años comenzó a escribir; es además amante de los animales y tiene una postura contraria a la que tiene Sebastián Castella.

 Porque le diré que lo que se opone a todo lo que usted intenta torpemente defender se llama progreso moral y compasión. Usted no se va a poder jubilar como matador porque haya una revolución anti taurina, sino porque la sociedad avanza en su moral, en sus costumbres, y ustedes no lo hacen. Ya casi nadie puede ver cómo sufre un animal. Intoxica y miente cuando dice que el toreo es del pueblo, que no tiene ideología y que es de artistas y poetas. ¿Compara usted la literatura, la pintura y la música con la masacre de un noble animal porque a determinados artistas (Picasso, pone de ejemplo; un genio malvado y sádico) les gustase dicho espectáculo y los trataran en sus obras? ¿Un novelista que también retrata el crimen hace del asesinato cultura? Creía que no se había atrevido a tanto, pero vi que sí cuando nos amenaza con una ridícula imitación de Bertolt Brecht: ‘hoy van a por los toros, mañana será otra modalidad artística. (Maldonado, 2015)

 

La religión católica ha estado tanto a favor como en contra de la tauromaquia, pero ciertos argumentos y hechos contradicen cuál es su verdadera intención. 

El 14 de enero de 1990, en su alocución dominical, publicada en L'Osservatore Romano, el Papa Juan Pablo II, dijo que -los animales poseen un soplo vital recibido de Dios, citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndose, por tanto, el “alma sensitiva (del griego 'pneuma', soplo, aire, sin olvidar que el vocablo 'animal' proviene del latín 'anima', alma). Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores. (Martín-Estévez, 2015)

 Si la religión católica y la biblia favorecen el proteger y respetar a los animales, surge la pregunta de ¿Por qué antes de las corridas de toros los taurinos son bendecidos por sacerdotes? ¿Acaso será que esto es una muestra de que el hombre puede pasar sobre las demás especies para conseguir sus beneficios propios? Es paradójico la posición de la Iglesia católica respecto a este tema.

Pero el Papa Juan Pablo II no fue el único en manifestarse a favor del respeto de los animales, también el Papa Pío V decretó la excomunión a las personas que practicaran la tauromaquia en su Bula «De Salutis Gregis Dominici» (1567).

Por su parte, el hinduismo, siendo una de las más antiguas religiones, es más precisa en su posición frente a los animales, pues en sus libros sagrados describen las diferentes encarnaciones de Dios como animal, por esta razón ellos no matan, ni sacrifican a alguno.  Respetan toda forma de ser viviente y promueven la espiritualidad que cada uno hace en la tierra, además están en contra de la tauromaquia en todas sus formas tanto en los grandes criaderos, como en las actividades que relacionan la tortura y la muerte de ellos. En Colombia son pocas las comunidades que promueven esta religión, puesto que el catolicismo es la que tiene mayor dominio.

Aun teniendo las presentes leyes en cada país que defienden en cierto modo los derechos de los animales, estos no son igualitarios para cada una de las especies, pues aún se presentan corridas de toros y otras actividades en las que interviene el hombre respecto la manipulación del toro, no obstante, ¿Por qué no cambiar tales prácticas o técnicas?

Actualmente tan sólo en México y Colombia perviven las corridas de toros, al igual que en España. El mundo civilizado las abomina. Ningún argumento ético las justifica, ni tampoco cuantos las defienden esgrimen razonamientos morales en su favor, únicamente ridículas apelaciones a la tradición y demás objeciones reaccionarias, inculcadas en épocas bárbaras. A la hora de razonar, relativizan y trivializan hasta algo tan notorio como la crueldad (de crúor, “sangre derramada”) del espectáculo taurino, aduciendo que actos «más crueles» hay en el mundo (Savater o Vargas Llosa así lo han expresado para estupor de cuantos los leemos). (Claros, 2011)

Finalmente, no es razonable que se siga tomando esta práctica como “arte”. Es mucho mejor que se realicen otras actividades que reemplacen la tauromaquia, donde no se vea algún animal perjudicado, donde se goce de un ambiente tranquilo sin perjuicios a la vida de nadie, puesto que adicional al daño tan grande que se genera con el maltrato taurino, también habría que mencionar el destino final de tantos hombres que por falta de responsabilidad intervienen en dichos “espectáculos” donde los mismos toros los lastiman hasta el punto de arrebatarles la vida.

Además, con el avance de la humanidad no es lógico que se sigan matando o acribillando a los toros como si el hombre aún fuese un cavernícola, la tradición no justifica en lo absoluto la crueldad contra los toros, ellos sienten y simplemente quieren tranquilidad pues son libres desde el momento en que nacen y es responsabilidad del hombre cuidar y estar a disposición de los animales.

Vale la pena terminar con una frase de uno de los grandes de la India: “La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados” -Mahatma Gandhi.                                                  

 Referencias

Castella, S. (10 de agosto de 2015). Salgamos del armario y llenemos las plazas. El Mundo. Recuperado de http://www.elmundo.es

Claros, L. F. (2011). Vestigio de la España bárbara. Primavera: Métode 69.

Ley No. 916. por la cual se establece el Reglamento Nacional Taurino. Bogotá, Colombia, 26 de noviembre de 2004.

Maldonado, R. G. (20 de agosto de 2015). Carta abierta de un anti taurino a Sebastián Castella. EL PAIS.

Martín-Estévez, R. R. (10 de abril de 2015). La Iglesia católica ante el trato a los animales: dilema e incoherencia. El Diario.

Mosterín, J. (2010). A Favor de Los Toros. Pamplona: Laetoli.

San Pío V: Bula «DE SALUTIS GREGIS DOMINICI» (1567)

UNESCO, O. y. (1977). La declaración universal de los derechos de los animales. La Liga Internacional de los Derechos del Animal. Londres: ONU y UNESCO.

Uribe, J. (2016). Tauromaquia en Colombia, los factores sociales, culturales y ecológicos de su juridicidad (Tesis de pregrado). Universidad de manizales, Manizales, Colombia.

 

Alejandra Moreno Camelo*

Estudiante de ingeniería ambiental

Universidad Santo Tomás

 

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.

 ARTE-FACTO. Revista de Estudiantes de Humanidades

ISNN 2463-2309 (en línea) enero 2018 No. 5