Mis estimados colegas,

Escribo esta carta mientras le preparo el desayuno a mi familia y leo lo que han escrito en este ejercicio que han denominado red epistolar. Debo confesar que algunas de sus palabras me han parecido conmovedoras y elocuentes, pero, muchas de ellas incomibles.

AFB. A. Antonietti, 1916. Arxiu Fotogràfic de Barcelona

Querido Juan

Respondo con demora a tu carta, no por olvido sino porque en un mundo académico cada vez más automatizado, iniciativas como “Cartas para…” sorprenden e interpelan para bien. Así que gracias Juan y Jhon por esta invitación a pensar desde la “cadena de amistades”, la academia.

Deseo compartir con ustedes lo agradable de caminar por las calles, bajo la lluvia o en el calor el contacto de ese ser humano que puede caminar a nuestro lado en silencio o con un voz cálida que acompasa el caminar, o simplemente el poder disfrutar de carros, personas desconocidas, olores diversos que se conjugan en galería de sabores tanto para el gusto como para el rechazo.

Juan Sebastián López*
Imagen de Pedro Meyer**

Querido Jhon:

Mientras pongo en orden mis ideas para contestar a tu carta puedo ver, a través del gran ventanal de mi oficina, un cielo despejado y azul. Al tiempo, escucho el zumbido de una pulidora y el traqueteo incesante de un martillo hidráulico. Mientras la vista me permite evocar unas vacaciones de ensueño en Marruecos, el oído me arrastra a las primeras escenas de Tiempos modernos, la película de Chaplin.

Buscador