Inti Camilx Barrantes C*

Si alguna vez te vas no me olvides, no hagas el mayor esfuerzo por hacerlo, los días y las personas lo harán de a pocos. Soporta que lo duro pasa rápido o simplemente ven y muere conmigo. Sé que en otros momentos ya lo hiciste, no estas de lujos para derrochar más vidas. Perdona, cree, sé más que existencia. Acá te espero con la divinidad propia con la que nacen las personas como tú, estoy dispuesto a comerte, a seguir sin ojos, a palpar la fe. Estoy dispuesto a ser más humano y menos individuo. Coloco mi nombre hecho existencia en tus manos, transfórmalo que yo lo viviré. Dame caricias de las que te son difíciles, dame pasión cuando estés presente. Mi sol en este tiempo muere mientras lo revives en otros ojos. Por conocernos y amarnos doy gracias, por fascinarnos del mundo y su plaga. Por ver que la vida desvive y por ver que el amor siempre acaba.

Inti Camilx Barrantes C*

De la miseria de mi cabeza sácame

Sácame de la miseria de mi cabeza
devuélvela al camino de la claridad
con amor y odio ella no piensa
se cega, se cega y al fondo caerá
sácame de la miseria de mi cabeza
por su puesto no es responsabilidad
dale un giro, mátala o confiesa
destripala y dile nunca más.

Eduwar Efraín Beltrán Beltrán*

–Abuela cuéntame más– decía el niño mientras apretaba ligeramente la mano de aquella mujer que parecía un tanto apresurada mientras cortaba una cebolla.

–Hijo dame un momento debo terminar el almuerzo, ya casi es medio día y los obreros están por llegar– respondió aquella mujer mientras se limpiaba la cara.

–Está bien abuela pero date prisa, estoy impaciente ya quiero oír otra de tus historias– exclamó el niño mientras se sentaba en un rincón de la cocina.

Paula Andrea Canizales Ávila*

La galaxia entera lo conocía, la mayoría de planetas orbitando Centauri lo consideraban su protector; conocedor de todo lo creado gracias a sus millones de travesías por todo lo largo y ancho del infinito universo; por así mismo, planetas en guerra como Venus o Marte, más allá de todo lo conocido por los Alpha-Centauri veían a Cosmidog como una amenaza más que como un aliado más; generando estruendosos ataques a la aún desdichada criatura, quien solamente deseaba satisfacer su curiosidad, propia de su naturaleza y la principal razón de sus conocimientos sobre absolutamente todo lo que veía.

Jorge Enrique Caro Álvarez*

-Vamos con todo, el esfuerzo y el sacrificio los representamos los próximos 45 minutos, ¡eso es lo que nos hará ganar!... Corriendo todos los 45 señores, ¡ni por el putas los quiero ver caminando!... ¡VAMOS A GANAR! ¡VAMOS VAMOS! - fueron las frases del entrenador antes de salir al segundo tiempo -no te confíes marica, ese volante es bastante rápido y calidocito- me decía mi compañero de línea, sin dejar aparte el apoyo mutuo que nos dábamos en el camerino antes de salir a la segunda mitad del partido. Tal vez fue uno de los momentos de más tensión en mi carrera, el marcador en contra 1-0, el partido se definía en esos últimos 45 minutos, pero más que eso, sentía una tensión diferente e inusual, que posteriormente, supe por qué era. 

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