*Andrés Sebastián Cañas Valencia

Debo decirlo, viví en Melgar, es casi mi pueblo natal. Bogotá no es mi lugar de ensueño, de hecho, en mi niñez siempre me decía que nunca viviría en esta ciudad, no tuve grandes experiencias cuando venía y debido a que siempre tomaba como comparación a Medellín, mi ciudad, las circunstancias eran cada vez más adversas para nuestra capital. Sin embargo, heme aquí, viviendo hace ya más de dos años, en los cuales, aunque con cierto recelo, la ciudad me ha tratado bien y sin darme motivos por los cuales quejarme. Pero no solo eso, he sido un afortunado, porque he tenido la posibilidad de conocer los aspectos más hermosos de la ciudad. Primero, viví en cercanías al parque Simón Bolívar, el pulmón más grande de Bogotá, la escasez de zona verde en la ciudad hace de éste un lugar de trascendencia y como siempre tuve un acceso muy cercano a este lugar, nunca extrañé la naturaleza del pueblo.

 

*María Alejandra Manyoma Leal

Colombia es un territorio de riquezas distinguido por su gran diversidad que se pierde en una red de indiferencia y temor. No se puede negar que, lamentablemente,  la historia del país se ha forjado bajo principios violentos impulsados por la corrupción que claramente no son resultado de unas cuantas décadas sino de toda una historia que moldeó el comportamiento de la sociedad colombiana y como hoy en día se conoce. No podemos hablar de lo que somos si claramente no entendemos el por qué somos así.

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