Juan Pablo Guarín Rodríguez*

Soy habitante de calle y mi lugar de residencia era el Bronx, mi nombre es Jairito Cubillos y consumo bazuco desde mil novecientos ochenta y tres -ya sabrán que tan viejo soy-, a pesar de que no coma mucho y consuma diariamente soy gordo y así me llaman por estos lados. Viví la desmantelación del cartucho y hace unos días Peñalosa me quito mi paraíso de nuevo.

Brandon Andrey Rodríguez Soche*

Faltan seis horas para que sean las dos de la tarde del primero de febrero de 2019. Nada de esto sería de gran importancia si Brandon supiera que son las ocho de la mañana del primero de febrero de 2019.

Sergio Andrés Gutiérrez Lopera*

Es miércoles, faltan 10 minutos para mediodía, el clima está frío y el cielo nublado como ha venido ocurriendo desde hace un par de semanas. – Seguramente lloverá –pensé.

– ¿Crees que hoy haya clase de Antropología? –le pregunto a Paula, mi compañera de estudio de la carrera, mientras subimos por las escaleras principales del edificio A de la Universidad Santo Tomás hacia el salón 304.

Karol Valentina Maldonado Sosa*

En una noche fría, de aquellas que son vigiladas por la palidez de la luna llena, Simona Palacios y Manuel Saenz paseaban por las ondulantes montañas que marcan los Barrios de Pisba, Paya y Labranzagrande. Cada uno, para distraer el tiempo en el camino, contaba sus historias: Simona hablaba a Manuel sobre su gusto al ver a las mujeres que vestían trajes de gala que caían al suelo y delineaban sus finas siluetas hasta la cintura, la caída de sus vestidos se asemejaba a las campañas de la iglesia.

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