David Felipe Archila Gutiérrez*

El artículo pretende exponer no solo la corrupción como un problema general (que tiene su afectación en los niveles más altos del poder: el Estado, los partidos políticos, las empresas, los movimientos sociales, etc.), sino que también pretende indagar cómo ésta va de la mano con los comportamientos y costumbres adquiridas por el individuo en sociedad. Por tanto, la idea central del trabajo consiste en averiguar cómo desde un estudio antropológico se puede analizar los factores que generan y constituyen la corrupción, por lo menos en Colombia, y cómo entra en directo choque con el bienestar de todos los individuos que componen dicha sociedad.   

 Margie Fernanda Carrillo Sánchez*

En el contexto de la academia, continuamente se debate en torno al papel que deben asumir los comunicadores y periodistas en el fomento de una pedagogía para la paz en los diferentes medios y canales virtuales o físicos; pero, ¿cómo poder desenvolver este rol si los medios de comunicación se encuentran controlados por los entes del poder político-económico, dueños del monopolio de la información?

Alejandra Cortés y Gabriel Herrán*

El desarrollo es un proceso recíproco que involucra un gran aspecto como lo es la tecnología y ésta, al mismo tiempo, envuelve a la cultura, a la sociedad, y al individuo, generando una transformación a nivel social donde todas las personas pueden enriquecer sus puntos de vista de forma mutua. La cultura y las relaciones interpersonales son muy importantes en esta transformación, ya que los individuos deben ser capaces de decidir cómo van a vivir colectivamente, cuáles serán sus valores, sus creencias y que sentido le darán a la vida cotidiana.

Daniel Felipe Saavedra Morales*

En estos días se ha hablado mucho del proceso de paz, el cual conlleva a la terminación de una guerra de más de 50 años. Pero la guerra no es solo lo que se vive contra los grupos armados subversivos si no los robos que sufren las personas, los asesinatos diarios, la no comprensión del otro y muchos otros aspectos que se suceden cotidianamente. Al pensar en esto no está mal decir que hasta que no haya una cultura de paz entre los ciudadanos con los que convivimos diariamente no podremos tener una reconciliación fructífera que lleve a una verdadera aceptación del otro. 

Yuli Lorena Ramírez Ávila*

¿Dónde queda el Estado social de derecho cuando se culpa a una mujer de su propia muerte?, una muerte que además fue degradante, si se supone que el Estado Social de derecho está basado en el respeto por la dignidad humana y que además también debe velar por los derechos de la mujer. ¿Es acaso un delito ser mujer? ¿Ser mujer acaso significa debilidad? ¿Es acaso un pecado ser mujer? ¿Es acaso una maldición nacer mujer en un mundo marcado por patrones culturales machistas? ¿Quién puede elegir si dejarnos vivir o simplemente acabar con nuestra vida?

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